Siendo sol te recorro como a la mañana
caminando tus valles, montañas y hendiduras
perfeccionando el arte de morir en tu horizonte
clavándome de cabeza directo en tu ombligo.
Mi mirada se hace luna
e ilumina tu vientre hecho noche
mis labios estrellas que se riegan en tu firmamento
rogando al tiempo que pase más lento.
Te recorro siendo aguja, tu cuerpo reloj
con la paciencia típica del tiempo
sin afán ni demora, sin prisa ni tardanza
incapaz de saltarme ningún segundo de tu piel.
Te recorro desde el cero hasta el infinito
Ciul


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